Un árbol bueno da frutos buenos. La madre es la
piedra fundamental en la familia; ella le da el sello,
el aire inconfundible, el rumbo a la vida de sus
hijos y busca el bien ante todo por los caminos
de la bondad y de la alegría.
Mamá Maurita vivió
un estilo de amor sin medida en el cumplimiento de
sus deberes de hija, esposa, madre, viuda, abuela y consagrada.