Con lenguaje sumamente sencillo, directo y coloquial -propio de una madre con sus hijos a quienes sigue de cerca con el corazón y el pensamiento- les escribe consejos hermosos y edificantes. Con pocas palabras logra transmitirles su preocupación por su salud física y espiritual.

 
     
  A UNA DE SUS HIJAS  
 

      Cotija, 14 de marzo de 1948.

      Mi hijita querida:

       Recibí tu cartita y siento mucho que sufras porque has perdido tarjetas, pero en tu mano está corregirte. Pide a Jesús lo que necesites. Es él la fortaleza: pedid y recibiréis. No desmayes y verás cómo pronto eres como antes; no tengas voluntad propia; haz la voluntad de tus superiores y verás qué bien, pues ellos están inspirados por Dios y quieren tu felicidad y está tranquila y confiada siempre en que Nuestro Señor está contigo. Ahora que es tiempo de Cuaresma haz sacrificios y privaciones, para que nos conceda Jesús la conversión de N. y a San Josecito pégate como hormiguita y verás qué pronto volverá la ovejita extraviada a su redil. Piensa con mucha frecuencia para qué fuimos creados y a dónde vamos: a Jesús; y cuando menos lo pensemos nos llamará, y en la brevedad del tiempo…

 
   
  A UN SACERDOTE LEGIONARIO
 
 

       México, 22 de noviembre de 1975.

       Junto al Sagrario como una pequeña lamparita están mis oraciones y sacrificios pidiendo por su perseverancia final y la de todos sus hermanos.

  A SU HIJO SACERDOTE
   
 

       23 de septiembre de 1977.

       Mi hijito querido de mi alma:
     
       Quisiera volar y verte aunque fuera unos instantes, pero aunque estés tan lejos, tu recuerdo donde quiera me acompaña. Siempre estoy encomendándote a Dios y rogándole a mi Madrecita del cielo que te consuele si estás triste, que te acaricie, que te acompañe siempre, que te ayude hasta subir con tu cruz, alegre y feliz, hasta llegar al cielo. Pienso siempre qué pesada ha sido la cruz que llevas sobre tus hombros; pero nuestro Señor está contigo, y dará fuerzas y alegría como hasta ahora la has llevado.

        Mi hijito tan querido, quisiera decirte muchas cositas que llevo en mi corazón, pero mi mano no me ayuda, sólo te digo que te quiero mucho, y que cuando estés solo o cansado y triste, abre tus ojitos y verás que estoy a tu lado con Jesús, yo así lo siento y así te busco y sentirás mucho consuelo. Ahí también está tu Madre, mi Virgencita linda, porque ella nos consuela siempre y no nos abandona y siempre te dejo bajo su protección. Adiós mi hijito, bendíceme siempre que yo así lo hago contigo.

Su vida Favores Inicio